Cuando pienso en mi camino recorrido, la verdad es que cada una de mis experiencias y procesos atravesados me ha traído hasta aquí.
Tras problemas intestinales desde que nací que me produjeron distintos desequilibrios de salud, junto a una Anorexia Nerviosa no diagnosticada ni tratada en mi adolescencia, decidí formarme como Nutricionista.
La carrera no me entregó las respuestas ni la coherencia que buscaba, pero al comenzar a trabajar tuve la fortuna de gracias a un mentor, iniciarme y comenzar a recorrer el camino de la Salud Integrativa.
Donde en lugar de síntomas, buscamos causas raíces. En lugar de sólo cuerpo físico, integramos mente, emociones, energía y espíritu. Donde entendemos que somos un todo, en donde cada una de nuestras dimensiones impacta y conforma nuestra salud y bienestar.
En el camino me fui especializando en microbiota intestinal y salud digestiva, alimentación antiinflamatoria, mindful eating y alimentación intuitiva.
Más tarde, por distintos procesos personales terminé descubriendo la Meditación, práctica que me llevó a mi gran despertar espiritual y que me cambió la vida para siempre.
Este profundo camino de autoconocimiento me fue llevando al estudio de la energía y Medicina Energética, que finalmente me llevó a formarme como Maestra de Reiki.
Este desafiante y hermoso camino, me ha permitido lograr descubrir experiencialmente el Amor Incondicional que verdaderamente somos y vivir desde ésa certeza interna.
Hoy mi misión es guiar a que muchas otras personas también los puedan experimentar y recordar en sus corazones.
Hace poco y después de mucho tiempo, lograron finalmente identificar que la causa de mis problemas era una Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Por fin después de tantos años, hoy puedo decir que conseguí un bienestar integral. El dolor y la hinchazón abdominal que por muchos años me afligió, hoy día casi ya no existe.
Lo que más destaco es lo completa que eres como profesional y lo linda que eres como persona. Más allá de un proceso nutricional, fue una experiencia completa que me ayudó a mejorar en muchos aspectos: físicos, emocionales y espirituales. Me siento tranquila y empoderada. Sanar la relación con la comida es una de las mejores cosas que me ha pasado.
Mi relación con la comida hoy es riquísima! Me siento conectada conmigo y me conozco más profundamente. Entiendo mucho mejor qué es lo que puedo tolerar. No le tengo miedo a las comidas. Entiendo mucho mejor mi nivel de hambre y saciedad. Me siento feliz y satisfecha!.